Chanel llevará su colección Crucero 2027 a Sídney

Una maison no elige al azar dónde monta su desfile Crucero: el destino es, en sí mismo, un mensaje. Por eso resulta tan revelador que Chanel haya escogido Sídney para una primicia. El 5 de noviembre llevará allí su colección Crucero 2027, en el que será el primer desfile de una casa de lujo francesa de este calibre en suelo australiano. Más que un evento, la decisión funciona como un termómetro de hacia dónde mira hoy el lujo.
Y por ahora mira, cada vez con más insistencia, hacia Australia. El desfile corona una ofensiva que la firma viene construyendo en el país: en 2025 inauguró ahí su tienda más grande —una insignia de 1.000 metros cuadrados en el antiguo edificio de David Jones, sobre Market Street— y ahora añade el gesto de mayor visibilidad posible. «Sentimos que es momento de acelerar nuestro desarrollo en Australia», admitió sin rodeos Bruno Pavlovsky, presidente de Moda de Chanel. El desfile es esa aceleración convertida en espectáculo.
La colección que aterrizará en el puerto australiano tampoco es una cualquiera. Marca el estreno de Matthieu Blazy en el formato Crucero (las líneas de entretiempo que las casas presentan fuera del calendario principal) y se teje alrededor de la idea de fuga, ocio y horizonte abierto. Su ADN es marino —rayas náuticas, gorros de baño, caracolas a modo de pendientes, anémonas bordadas— porque nació mirando al agua: se presentó en abril en Biarritz, el balneario francés donde, en 1915, Gabrielle Chanel instaló su primera casa de costura lejos de París. Que esa estética costera viaje ahora a una ciudad de puerto, surf y vida al aire libre no es un capricho: es una rima.
La propia casa lo planteó en esos términos. «La elección de Sídney para el primer desfile de Chanel en Australia está en sintonía con el espíritu de la colección Crucero, decididamente centrada en el movimiento y en la idea de un «otro lugar»», señaló en un comunicado. Y el momento no es neutro. Desde que Blazy asumió la dirección artística a finales de 2024, la marca atraviesa un capítulo creativo nuevo: su relectura de los códigos de la casa le ha devuelto electricidad a la conversación sobre Chanel.
La apuesta australiana, de hecho, lleva años cocinándose lejos de las tiendas. La firma ha ido sumando rostros locales a su órbita —los embajadores Nicole Kidman, Margot Robbie y Jacob Elordi, y las modelos de pueblos originarios (First Nations) Tatyana Perry y Latahlia Hickling, que ya desfilaron para la casa en París—. Solo este año, Robbie encabezó la campaña del bolso Chanel 25, con un cameo inesperado de Kylie Minogue, y Elordi se convirtió en imagen de su perfumería masculina. El lazo viene de lejos: fue el australiano Baz Luhrmann quien dirigió a Kidman en la mítica campaña de Chanel N.º 5 de 2004.
Queda un dato pendiente —la sede aún no se revela—, pero el titular ya está escrito: Sídney ingresará al puñado de ciudades consideradas dignas del desfile itinerante más codiciado de la moda. En una industria donde el mapa es jerarquía, Chanel acaba de mover una pieza, y el hemisferio sur ganó peso en el tablero.
Imágenes cortesía de sus respectivas marcas.



