Escotes profundos, chaquetas bordadas y shorts de noche, así viene Schiaparelli para 2027

En el sótano del Louvre, Daniel Roseberry presentó una primavera-verano que conserva el dramatismo de la casa y piensa, sobre todo, en quien va a ponerse cada pieza.
Imagina la galería subterránea del Carrousel, junto a la pirámide de vidrio, convertida en un salón con candelabros de cristal y mesas pequeñas iluminadas por lámparas, como se ve en las fotos del desfile. Ahí, durante la Semana de la Moda de París, se mostró el prêt-à-porter que la firma de Elsa Schiaparelli propone para la temporada cálida del año próximo. En primera fila estuvieron la cantante Tate McRae, el estilista Law Roach y la DJ Peggy Gou.
Desde que Daniel Roseberry tomó la dirección creativa, la casa se volvió sinónimo de alfombra roja: vestidos que parecen esculturas y que pocas personas fuera de Hollywood se animarían a usar. Esta vez el propio diseñador explicó en sus notas del desfile hacia dónde quería ir. Escribió que los creadores se apegan tanto a su visión que olvidan a quien terminará vistiéndola, y que en Schiaparelli esa distancia no existe porque la producción es tan limitada que lo que se ve en la pasarela es exactamente lo que se vende. “La visión está completa cuando te la pones encima”, cerró.
El escote vuelve, y cada uno es distinto
La señal más clara de la colección está en el pecho. Los escotes bajan, pero ninguno se repite: algunos se doblan en formas asimétricas que parecen talladas, otros recogen la tela con herrajes dorados y otros se abren hacia los hombros hasta dejarlos descubiertos. Es la versión de Roseberry de un recurso clásico de la ropa de noche.
Los volantes siguen la misma lógica. Lejos de caer sueltos, se arman como piezas rígidas que dibujan volumen alrededor del cuerpo, un gesto muy fiel al espíritu teatral de la casa. Y el oro, firma de Schiaparelli desde hace décadas, aparece en todas partes. Se ve en broches que marcan la cintura, en aros que cierran blusas y vestidos y en detalles que se usan como joyas sobre la piel.
Un homenaje al archivo de Elsa
Los últimos pasos del desfile fueron para unas chaquetas entalladas con bordados tomados del archivo de la casa. Es un guiño directo a Elsa Schiaparelli, la diseñadora italiana que en los años treinta trabajó con artistas surrealistas como Salvador Dalí y convirtió el bordado en un lenguaje propio. Las chaquetas ricamente trabajadas ya eran tendencia en el otoño-invierno 2026 y, con esta pasarela, todo indica que seguirán el próximo año.


Shorts para salir de noche
Lo más inesperado de la colección son los shorts. Hubo de todos los largos, del mini al bermuda, y ninguno tenía aire casual: desfilaron junto a vestidos y pantalones de satén, con la misma seriedad que una prenda de gala.
Para llevar la idea al armario no hace falta una pieza de la casa. Un short de satén con tacón y una blusa de escote marcado resuelve una cena de verano, y una chaqueta bordada sobre un vestido liso cambia por completo una boda de noche. Schiaparelli propone el tono; lo demás se arma con lo que ya tienes.
Image credit: Schiaparelli



