Maison Perrier Chic lleva la mixología sin alcohol a la mesa cotidiana

Algo cambió en la manera en que la gente se junta, celebra y brinda, y ese cambio tiene nombre, mindful drinking, el beber consciente, una forma de socializar que pone el bienestar en el centro sin renunciar a la convivencia. En ese terreno se instala Maison Perrier Chic, con una línea de mocktails listos para servir que llega justo cuando la conversación sobre el alcohol está cambiando de tono.

El giro es generacional antes que comercial. Durante décadas, el lujo se asoció con la ostentación y la abundancia, pero las generaciones más jóvenes lo entienden de otro modo, ligado a la autenticidad, al equilibrio y a estar presentes en lo que viven. En esa lectura, beber menos dejó de leerse como una renuncia para convertirse en una elección de estilo de vida, una más dentro del mismo universo del wellness que ya abarca la comida, el ejercicio y el descanso.

La propuesta de la marca traduce esa idea en producto. Sus mocktails ready-to-drink, es decir listos para beber sin preparación, se inspiran en cócteles clásicos y fueron creados junto a mixólogos de bares incluidos en la lista de The World’s 50 Best Bars, una de las referencias más respetadas del oficio. Están hechos con ingredientes naturales y cuidan tanto el sabor como la presentación, con la intención de que la versión sin alcohol no se sienta como la opción menor de la mesa.

Esa es, quizá, la parte más interesante del movimiento. Durante mucho tiempo, la bebida sin alcohol fue un consuelo, el refresco tibio para quien no tomaba. Lo que propone esta nueva ola es otra cosa, una alternativa pensada con el mismo cuidado que un buen cóctel, capaz de acompañar un picnic, una reunión después del trabajo o una celebración sin pedir disculpas por lo que no lleva.

Detrás está la casa que creó Perrier, que con Maison Perrier extiende su gama de bebidas espumosas hacia este territorio. Pero más allá de la marca, lo que el lanzamiento confirma es un desplazamiento de fondo en cómo entendemos el disfrute. La sofisticación ya no se mide por la cantidad ni por la etiqueta de la botella, sino por la calidad del momento. Y en esa nueva aritmética social, a veces el gesto más elegante es el de saber cuándo parar.

Imágenes cortesía de sus respectivas marcas.

Discover more from AVENIR

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading