Nayarit tiene dos pistas de parapente y son opuestas: una acaba en la playa, la otra sobre lava

Ninguna de las dos exige experiencia previa, y volar en ellas cambia por completo lo que se ve desde el aire.

La diferencia entre ambas no está en la técnica sino en lo que se ve desde el aire, y eso define bastante la decisión de dónde volar. Tecuitata ofrece selva, plantaciones y mar abierto, mientras que el Ceboruco pone debajo campos de lava petrificada y un pueblo colonial al fondo. Ninguna de las dos exige experiencia previa, porque ambas operan bajo la modalidad de vuelo en tándem, donde el visitante va sujeto a un arnés doble junto a un instructor que se encarga de todo.

Tecuitata, la que termina en el mar

La rampa de despegue está en la sierra de Tecuitata, municipio de San Blas, a unos 465 metros sobre el nivel del mar. La cordillera que la acompaña se extiende alrededor de cinco kilómetros y genera las corrientes de aire ascendente que permiten mantenerse arriba más tiempo, algo que en este deporte determina la duración real del vuelo.

El recorrido pasa sobre vegetación tropical y plantaciones de mango y café, con la Bahía de Matanchén de fondo, y suele terminar con un aterrizaje sobre la arena de Playa de los Cocos. Es una de las pocas pistas costeras del país, y estar en San Blas permite rematar el día con pescado zarandeado y chicharrón de pescado.

El Ceboruco, la que exige más

El otro escenario está al sur del estado, donde el paisaje cambia por completo. El Ceboruco, conocido como el Gigante Negro, alcanza los 2,260 metros de altura y la rampa de despegue se ubica a 1,829, de manera que el vuelo transcurre sobre valles, formaciones de lava endurecida y cumbres escarpadas.

Los pilotos con experiencia valoran esta pista por la complejidad de sus vientos de montaña, más técnicos que los de la costa. A los pies del volcán está Jala, Pueblo Mágico con arquitectura colonial, que suele combinarse con la jornada de vuelo.

Qué saber antes de reservar

Se vuela todo el año, aunque cada jornada depende del viento y del clima, así que los instructores evalúan cada mañana las horas viables. Conviene llevar gafas, chamarra, protector solar y calzado cerrado que permita correr unos pasos durante el despegue, porque así es como se arranca el vuelo.

La Secretaría de Turismo estatal recomienda contratar únicamente con operadores autorizados. Entre ellos está Alas del Hombre, con instructores certificados por la Asociación de Vuelo Libre de México, y cuyo programa de vuelos en tándem recibió una mención de honor de la Secretaría de Turismo federal en 2018. La misma compañía imparte cursos de iniciación con teoría, prácticas y certificación internacional APPI para quien quiera aprender a volar por su cuenta.

Cuándo

El estado organiza Vuela Nayarit, un encuentro que ha reunido a más de 65 pilotos nacionales e internacionales de parapente y ala delta. Suele realizarse en noviembre, repartido entre las dos sedes, y es buena ocasión para ver decenas de velas en el aire aunque no se vuele.

Imágenes cortesía de sus respectivas marcas.

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