Solo un centenar de restaurantes en el mundo tiene tres estrellas Michelin, y ninguno está en América Latina

La segunda temporada de Al filo sigue al chef brasileño que quiere cambiar eso, y a otros cinco que se juegan el año entero.

En São Paulo, el chef Luiz Filipe Souza y la pastelera Bianca Mirabili persiguen algo que ningún restaurante de la región ha conseguido: la calificación máxima de la guía, esa que distingue a poco más de un centenar de establecimientos en todo el mundo. Su proyecto se llama Evvai y su intento es una de las historias que sigue esta temporada de la serie de Apple TV+.

Cómo funciona el sistema que los tiene en vilo

La guía evalúa con inspectores anónimos que llegan sin avisar, comen como cualquier cliente y se van sin identificarse. Los criterios existen pero nunca se explican del todo, y el calendario de evaluación termina marcando el ritmo de vida de cocinas enteras.

Eso obliga a sostener el mismo nivel todos los días del año, sin saber cuál de esos días es el que cuenta. Un ingrediente que no llegó en su punto o un error en el servicio pueden pesar más de lo que parece, y la serie se concentra justamente en esa tensión: la mano que se ajusta la cofia, el silencio al abrir un correo oficial.

Las historias de esta temporada

En la isla de Guernsey, Nathan Davies dejó un restaurante que ya tenía estrella para arrancar de cero con Vraic, un proyecto que cocina con algas y mariscos recogidos a pocos metros de la puerta.

En Río de Janeiro hay dos generaciones jugando por separado. Claude Troisgros, al final de una carrera larga, busca recuperar una estrella con Madame Olympe, un restaurante pequeño que nombró en honor a su madre. Su hijo Thomas fue por otro camino con Oseille, un lugar informal con el que intenta ganarse el reconocimiento sin apoyarse en el apellido.

En Estocolmo, Niklas Ekstedt lleva su cocina sin electricidad hasta las últimas consecuencias: solo fuego y técnicas escandinavas antiguas, mientras persigue una segunda estrella.

Y en Healdsburg, California, Sean y Melissa McGaughey manejan un lugar con doble vida. De día es la panadería del barrio y de noche se convierte en un restaurante de menú degustación donde el pan es el protagonista.

Quién está detrás de la serie

Gordon Ramsay produce a través de Studio Ramsay Global, lo que explica el tipo de acceso que consigue la producción dentro de las cocinas. La conducción corre a cargo de Jesse Burgess, que funciona más como confidente que como entrevistador, y de ahí salen las confesiones que sostienen la parte humana del relato.

Esta entrega amplía el mapa respecto de la primera, con historias en Brasil, los países nórdicos y zonas de Estados Unidos que rara vez aparecen en este tipo de conversaciones.

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