L’Oréal Groupe México recibe el distintivo Hecho en México

¿Cuánta agua gasta fabricar 240 millones de productos de belleza? En esta planta, cero

El frasco de Elvive del baño, el shampoo de Garnier, la crema de CeraVe que receta el dermatólogo: buena parte de esos productos de marcas globales no llega de Francia, sino de Xochimilco. Esa paradoja —una belleza internacional con manufactura profundamente local— es la que acaba de obtener sello oficial. La Secretaría de Economía otorgó el distintivo «Hecho en México» a L’Oréal Groupe México, un reconocimiento que mide menos un acto protocolario que seis décadas de operación en el país.

El sello certifica una estructura productiva considerable. A lo largo de más de 60 años, la compañía levantó dos plantas estratégicas —una en San Luis Potosí y otra, emblemática, en Xochimilco, en la Ciudad de México—. Esta última opera como centro de excelencia y fabrica al año 240 millones de unidades de productos de cuidado personal: las líneas OBAO y Fructis de Garnier, Elvive de L’Oréal Paris y los dermocosméticos (cosméticos formulados con respaldo dermatológico) de CeraVe salen de suelo mexicano. Esa capacidad no solo cubre la demanda interna; también exporta a mercados internacionales y aporta a la balanza comercial (la relación entre lo que un país exporta e importa).

Una parte central del reconocimiento atiende las prácticas responsables, y ahí la planta de Xochimilco funciona como caso de estudio. Opera bajo un modelo de economía circular (que reaprovecha los recursos para reducir al mínimo el desperdicio) y, mediante una tecnología llamada Waterloop, recicla el 100% del agua que utiliza en sus procesos industriales, en un ciclo cerrado sin desperdicio hídrico. Desde 2025, además, toda la energía que consume proviene de fuentes 100% renovables. La cifra que mejor resume la apuesta no es la de producción, sino esta: una planta de ese volumen que, en términos de agua de proceso, no tira nada.

El argumento económico acompaña al ambiental. La operación genera empleos a lo largo de una amplia cadena de valor dentro de un sector que, según la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos (CANIPEC), supera los 280 mil millones de pesos de valor de mercado. La compañía sostiene además una colaboración cercana con autoridades locales —entre ellas la Alcaldía de Xochimilco— para impulsar el desarrollo socioeconómico de las comunidades de su entorno, en línea con un discurso de crecimiento inclusivo.

La entrega se celebró en la propia planta de Xochimilco. Luis Miguel Moreno, director de Asuntos Corporativos y Comunicación de la empresa, sostuvo que el reconocimiento reafirma la confianza de la compañía en el potencial del país y en el talento de su gente. Barbara Botello, responsable del Plan de Marca Nacional «Hecho en México» de la Secretaría de Economía, subrayó por su parte que el sello trasciende la certificación: es, dijo, un reconocimiento al talento, la innovación y la capacidad productiva que fortalecen el orgullo nacional.

Más allá de la fotografía institucional, el distintivo ordena una idea que la compañía lleva tiempo construyendo: que una corporación global puede echar raíces locales sin que «hecho en México» implique menor exigencia, sino manufactura, exportación y sostenibilidad operando juntas. La etiqueta, en este caso, viaja además de regreso al mundo, en cada unidad que sale de Xochimilco rumbo a otros mercados.

Imágenes cortesía de sus respectivas marcas.

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