Diecinueve escuelas de Veracruz estrenan tecnología, y el siguiente reto es conectarlas

Entregar computadoras a una escuela es la parte fácil de una historia más larga. La difícil, la que rara vez sale en la foto, es lograr que esos equipos sirvan de algo el día que se encienden. Esa distinción atraviesa el proyecto Unidos por la Educación en Veracruz, con el que la Fundación Chedraui acaba de completar la instalación de equipo tecnológico en 19 planteles de los municipios de Poza Rica y Álamo, en una inversión social que supera los 10.5 millones de pesos.
La cifra da cuenta del tamaño del esfuerzo, aunque su valor real se mide en otra escala. En comunidades donde el acceso a la tecnología sigue siendo un pendiente, la llegada de computadoras a las aulas cambia lo que un maestro puede enseñar y lo que un estudiante puede aprender, desde buscar información hasta desarrollar las competencias digitales que hoy son casi un requisito de entrada al mundo. Directivos y docentes de las escuelas beneficiadas describieron el equipamiento como algo que llegó a llenar un vacío que arrastraban desde hacía tiempo.
Pero la propia fundación es la primera en marcar el límite del gesto. Una computadora sin internet tiene un alcance corto, y por eso el proyecto avanza hacia una segunda fase igual de importante, la de garantizar conectividad en cada plantel. Los equipos de la organización ya trabajan para que, al inicio del próximo ciclo escolar, las 19 escuelas cuenten con acceso a la red, el paso que realmente desbloquea el potencial de lo entregado.
Ese matiz es lo que distingue a la iniciativa de una simple donación. En paralelo a la conectividad, se está apoyando a las escuelas en el trámite de registrar los equipos ante la Secretaría de Educación de Veracruz, un detalle administrativo poco glamoroso que, sin embargo, asegura que el material se resguarde y se use a largo plazo en vez de quedar arrumbado.
Detrás del proyecto hay una lógica de alianza. Su director general, Ignacio González, atribuye el resultado al trabajo conjunto entre la fundación, la asociación civil UNETE, la empresa Dell Technologies y las propias comunidades educativas. Es un modelo en el que ningún actor resuelve solo el problema, y que la organización enmarca dentro de su trabajo continuo en educación, salud y asistencia social.
Al final, lo que propone Unidos por la Educación en Veracruz es una idea sencilla y a menudo olvidada. Que cerrar la brecha digital no termina cuando se entregan los equipos, sino cuando esos equipos encienden, se conectan y llegan a manos de quienes los necesitan para aprender.
Imágenes cortesía de sus respectivas marcas.



